Después de sufrirla como deberes de clase, disfrutemos de nuevo de la Marcha Radetzky y de su pegadiza melodía, y dejémonos llevar por la pasión de ese público normalmente estirado de poderosos y alta sociedad austriaca que llena el teatro hasta la bandera... En 13 segundos comienza a rugir el tambor que anuncia la batalla...
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